LUIS ALDERETE: EL ARQUITECTO DEL LIENZO Y LA CARTOGRAFÍA DEL ARTE FRONTERIZO

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  • Con más de cuatro décadas de prestigiada trayectoria en el arte plástico y una sólida proyección internacional, el creador tijuanense fusiona la comprensión del espacio con la pintura figurativa, logrando una extraordinaria comunicación con el público.

En el punto geográfico donde las fronteras se desdibujan y las identidades se mezclan, el panorama del arte contemporáneo encuentra en Luis Alderete  a una de sus figuras más activas y polifacéticas.

Arquitecto de formación por el Instituto Tecnológico de Tijuana y artista visual interdisciplinario por vocación profunda, Alderete ha consolidado más de cuatro décadas de de creación visual, exhibición y gestión cultural que conectan de manera indisoluble a México con el resto del mundo.

Hijo de raíces jaliscienses pero tijuanense por nacimiento y residencia, su mirada artística no puede entenderse sin la dualidad de sus dos grandes pasiones: la rigurosidad espacial de la arquitectura y la libertad emotiva de la pintura.

Para este creador,  el arte plástico y la arquitectura no son caminos separados, sino vasos comunicantes. En su declaración de artista, el propio artista expone con lucidez este vínculo:

«Aunque mi profesión no es el arte sino la arquitectura, ha sido precisamente esta disciplina la que me enseñó a comprender la distancia física entre el ser humano y su entorno. Ese entendimiento se convirtió en el origen de mi apreciación estética y en la raíz de mi impulso por crear obra plástica, particularmente pintura.»

Utilizando la metáfora de un árbol que requiere tierra para echar raíces, el creador adopta la sombra y el paisaje, tanto rural como citadino, como escenarios para explorar emociones universales de carácter casi literario: el deseo, el tiempo, la nostalgia, el dolor humano y el desencanto. Su lenguaje visual persigue la claridad y una economía de trazos donde el color delimita el contenido emocional, transitando con naturalidad desde la contemplación estoica de la naturaleza hasta la exploración kinestésica de la figura humana y femenina.

Para lograrlo, Alderete rechaza encasillarse en una sola vía y experimenta con un arsenal de técnicas que van desde el grafito, pastel, tinta y acuarela, hasta el acrílico, el óleo, las técnicas mixtas y materiales adversos o aleatorios.

La irrupción formal de este ciudadano del mundo en la escena plástica, se remonta a octubre de 1981, cuando inauguró su primera exposición individual titulada Metamorfosis en el Salón Calafia del Club Social y Deportivo Campestre de Tijuana. Aquella muestra germinal se concretó gracias al cobijo de la Universidad Autónoma de Baja California y al impulso del célebre Maestro Rubén Vizcaíno Valencia, pilar indispensable de la cultura bajacaliforniana de la segunda mitad del siglo XX. Desde aquel hito inaugural, su producción ha sido seleccionada de manera constante en múltiples bienales y certámenes de prestigio tanto nacionales como internacionales.

A lo largo de este camino, ha cosechado importantes galardones y distinciones, entre los que sobresale el Primer Lugar en Pintura obtenido en la XIX Bienal Plástica de Baja California en 2013, otorgado por el Instituto de Cultura de la entidad. A este logro se suma el Primer Lugar Internacional en la Athenaeum 32nd Juried Exhibition en La Jolla, California, obtenido en 2024, así como sendas Menciones Honoríficas en Dibujo otorgadas tanto en la XX Bienal Plástica de Baja California en 2015 como en la reciente primera edición de la Bienal del Golfo de California «Álvaro Blancarte» en 2024. Asimismo, el Ayuntamiento de Tijuana reconoció formalmente su aportación a las artes plásticas en los años 2008 y 2010.

Su proyección global se ha consolidado mediante selecciones en muestras internacionales de gran relevancia, siendo invitado a la 2026 Global Elite Arts Academic Exchange Exhibition en el Taoyuan Exhibition Center de Taiwán, además de participar en el Mexico-Thailand Printmaking Exchange en 2019, en diversas exhibiciones con el San Diego Art Institute en 2014 y 2015, y contar con presencia en el museo virtual SeeMe dentro del Sasee Museum of Art en 2022. A nivel individual, sus series pictóricas y gráficas han mantenido una presencia itinerante continua, destacando especialmente sus muestras tituladas Apuntes, presentadas en espacios como el Archivo Histórico Municipal de San Francisco del Rincón en 2019, el CEART Tecate o el Grand Hotel Tijuana, además de su exhibición .x3 montada en la Valencia Gallery de San Diego en 2016.

Además de su faceta como productor, Luis Alderete se ha transformado en un gestor cultural de corte binacional. En 2014, concibió en Tijuana las bases de lo que se convertiría en su proyecto más ambicioso: PAISANOS (trashumantes, creadores anacrónicos… de origen disímil). El proyecto vio la luz pública formalmente en 2016 en el Palacio de la Cultura de Tijuana, gracias al apoyo del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC).

Este magno proyecto nació bajo una premisa profundamente humanista: entender que, en un mundo interconectado y móvil, la frontera no es un límite, sino un punto de partida. En este espacio horizontal, cada creador es un «paisano» porque comparte la misma sensibilidad y el deseo de expresión, sin importar su origen geográfico.

A través de un esquema de trabajo horizontal y colaborativo, el proyecto ha construido una sólida red global. Esta plataforma genera exposiciones presenciales y virtuales, talleres formativos, residencias artísticas y publicaciones impresas y digitales (tales como catálogos y dossiers que rescatan la memoria colectiva del proyecto). Todo ello con el objetivo de consolidar un intercambio cultural real y abrir puertas para visibilizar a artistas tanto emergentes como consagrados.

Miembro de agrupaciones clave de la región como el Seminario de Cultura Mexicana (corresponsalía Tijuana) y el colectivo estadounidense West Coast Drawing, Luis Alderete continúa borrando las líneas divisorias de los mapas a través de la plástica.

Su labor demuestra que el arte contemporáneo florece en la colectividad. En definitiva, ya sea trazando la perspectiva de una estructura arquitectónica, diluyendo óleo sobre una superficie o coordinando una exposición transatlántica, Alderete sigue expandiendo ese «territorio compartido» donde el ser humano se reconoce en el espejo del otro.